miércoles, 2 de noviembre de 2011

PRESENTACIÓN "CRONICA DEL FANGO"

"De acuerdo Señor, envíame al infierno.
Crees que me estás asustando con tu infierno, ¿verdad?
Crees que tu infierno es peor que el mío"
Dorothy Parker

VIERNES 16 DE DICIEMBRE DE 2011,
FENDER CLUB
www.fenderclub.net
Crónica del Fango
Segunda edición impresa
-materiales inéditos en el blog-
Presentación del fanzine con lecturas, música
y un barrizal de sensaciones...

lunes, 21 de marzo de 2011

Epístolas

Zulo

EPISTOLA I: EL BOSQUE.
En realidad no me puedo quejar mucho de mi situación laboral, gano suficiente dinero como para vivir y tengo buen horario. Pero hay veces en que lo mandaría todo a la mierda. Hay días en los que me iría a vivir a un árbol, y desplazarme de rama en rama por un el tupido bosque donde estableceré mi residencia, recolectando frutos y cazando alimañas con las que alimentarme. Solo bajaré de mi mundo elevado para matar campistas y domingueros y luego vender sus baratijas por Internet. Pero luego descarto esta opción, no podría ser posible, es una ilusión descabellada, seguramente ninguna compañía me pueda ofrecer una conexión de banda ancha en el bosque.
A vuestros sucios pies. Un servidor.
EPISTOLA RESPUESTA: EL BOSQUE.
Es probable (nadie lo ha demostrado) que la conexión de banda ancha no sea imprescindible para una vida satisfactoria y plena de un simio arborícola recolectorasesinodominguerosdemierda. Haber quien tiene huevos de subirse al árbol a comprobarlo….¡¡¡¡INVOLUCIÓN!!!! ¡¡¡¡¡INVOLUCIÓN!!!!
Un abrazo de otro mono asesinacampistas.
EPISTOLA RESPUESTA II: EL BOSQUE II.
No sé sí para ser feliz será mejor tener una buena banda ancha o tener una escopeta por si las moscas algún hijo puta te quiere molestar porque sí y fastidiarte el día. Actualmente hay muchos con esas intenciones. Pero el otro día tuvimos una gran idea sobre un tema que andábamos tiempo pensando pero nunca lo llegamos hablar a pecho descubierto. Con un gran amigo, y padre a la vez, concluimos que todos los problemas se acabarían si en cada agujero metiésemos a las personas indeseables de este planeta, que sabemos todos que son muchas. Por ejemplo en las minas de las que sacan mineros atrapados, que se están forrando gracias a estar allí dentro 70 días, les volvía a meter para que se dejasen de estupideces de holliwod o como se escriba, que no tengo en mi vocabulario esa palabra, perdonadme. También metía a tantos más como ellos, desde del que lleva corbata y maneja la pasta de todos hasta al pobre idiota del barrio que está loco por su hiundai coope de mierda. Pero daros cuenta que nos quedaríamos sin agujeros para meter a tanta personas (les llamaremos personas pero en sí no lo son). Aún así el planeta es fabuloso y nos daría otra idea, otra posibilidad para meter a idiotas en algún lado (mares, volcanes, fallas...). Y volviendo al tema del que empezó todo este embrollo, sí que nos podríamos ir a vivir a las copas de los árboles o donde quisieras vivir. No tendríamos que presentar ningún tipo de papel a nadie porque sí. ¿Sabéis donde iría, no?, a un árbol, claro. Te podrías bajar sin tener que cruzarte con algún idiota por tu camino y poder mandar tu e-mail tan cómodamente en un ciberárbol, o no, mejor lanzando piedras, y olvidarnos de estar continuamente conectados a un aparato de plástico que en cualquier momento te puede dejar tirado porque se ha ido el sistema operativo (¿donde cojones se ha ido sin mi permiso?).
Así que amigos, ¿Es realmente el lugar donde vivimos o son las personas que nos rodean las que nos molestan?
Fotis.
EPISTOLA RESPUESTA III: LAS TEORIAS DEL BOSQUE.
Queridos amigos epistolares:

Nunca hubiera pensando (y por pensar refiero un estado mental de concentración en algo con mayor duración de treinta segundos) que una puta carta de mierda fuese a dar para tanto y, aprovechando vuestra reflexiva, rápida y contundente respuesta, me he permitido la licencia de concretar y bautizar vuestras innovadoras y revolucionarias teorías:
1ª. Teoría del darwinismo invertido. Rotunda declaración de principios de un tipo que iba para mono y se quedó en hombre. No solo se atreve a hacer dobles negaciones consiguiendo el aturullante efecto perverso de convencer al lector de su teoría, sino que aplaude el asesinato de campistas y domingueros y reta a cuanto aguerrido bípedo que se crea capaz de practicar la teoría del árbol.

2ª. Teoría de los agujeros llenos. Si hay un dios ahí arriba por favor que escuche al Fotis. Que profundidad de análisis el suyo en cuanto que ha sido capaz de encontrar mil y un recovecos donde administrar un poquito de justicia. Teoría tan aguerrida que se ha atrevido a desafiar a holliwod, o como se escriba, menospreciándoles sinceramente, y aunque tentado estoy de contestar su último y puto reto (realizado con una pregunta), me voy a abstener porque la cuestión tiene mandanga.
Un servidor.

jueves, 20 de enero de 2011

500 palabras

José Ángel López Jiménez

Las letras flotan en el aire junto a las motas de polvo y la luz del Sol, en paz con su significado. Pero como niños después de la última clase, se desordenan y enredan entre experiencias pasadas, sentimientos y emociones al entrar dentro de mí, transformándose en palabras arcanas y crípticas que se miran como soldados enemigos con la escopeta apuntando al corazón ajeno y el miedo en la boca del estómago. Tus visajes, antes bienvenidos, son intrusos a los que les arrojo aceite hirviendo desde mi alcázar, ladrones sibilinos que en un callejón oscuro me amenazan con un cuchillo.


No hay nada que podamos hacer, estamos arrinconados en nuestros prodigios mudos, perdidos en el laberinto de nuestros intestinos. Me asomo por la ventana y nos veo cogidos de la mano, infectados de la crueldad de la inocencia, jugando a confundirnos. Paseamos por la imaginación de las calles de la ciudad, de los silencios que no lo eran y de los sonidos que hacen temblar de frío; por sus avenidas, siempre cuesta abajo, te rozaba la soledad y se te ponía la piel de gallina, sentía como te estremecías en mi columna vertebral.

Nuestra incomunicación es la incomunicación del universo, vetusta y venenosa como la vergüenza, nos ha alejado al uno del otro desde que se emitió el primer sonido, añadiendo un pequeño abismo por cada palabra sumada al idioma decano. Ahora, perdidos en el océano de la retórica, buscamos en la ceguera de los secretos un sueño al que agarrarnos para volar al origen de los abrazos. Y es que husmeamos entre la basura del amor, aguantando las mordeduras de las ratas y el olor podrido de los cadáveres de las personas que éramos, con la ilusión de que los recuerdos dejen de ser heridas infectadas de gloria.

¿Por qué lo que más amaba ahora es destierro? Te llevas el índice a la boca mandando callar a las esperanzas de sinergia como una bibliotecaria quisquillosa y me llamas mentiroso cuando zurzo mis entrañas con tus lágrimas. Respondiendo a tus achaques te grito a ti, al día que se me aceleró el corazón cuando te vi, al instante de tu nacimiento. Negando que somos estafados por los tiempos pretéritos, nos envolvemos en sábanas blancas con dos agujeros y follamos asustándonos con la falsa seguridad de la arrogancia en el aislamiento en la inmensidad de la cama, mirando a la misantropía con la timidez de unos adolescentes que no saben que decir. Por un segundo pienso que todo se puede arreglar si te doy quinientas palabras de ventaja, pero cuando empiezas a hablar de nuevo, el orgullo vence y la nada regresa. Y en la paz de la tormenta, nos susurramos al oído que la peor soledad se divide por dos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Farsa

jminúscula

Siempre estaré contigo cuando despiertes, prometí. Tras 16 años de casado he incumplido sistemáticamente este compromiso por llegar con puntualidad al trabajo. Mi matrimonio es una farsa.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Evitar

Edurne

Me da escalofrio, me siento sola, ¿a nadie más le pasa?
No soporto el sopor que me sostiene viva, ¿cómo puedo vivir con este sostén?
Me da frio, me quedo parada, me asusta.
Los veo y me conmueven, qué cabrones, ellos no lo saben pero me tienen cautivada, joder como evitar, que su levitar yo lo evite… qué dilema, ¡coño!
Sé lo que puedo hacer, seguir caminando, total todo el mundo está haciendo lo mismo, están ahí parados, tirados, lo que cae del brazo, ¿es sangre?
Los dos intentan levantarse, pero joder si es que están muy puestos y no llegan a soportar toda su pena, su desánimo, sus cuerpos arqueados, de las vidas asquerosas que llevaron.
Conocer sus vidas, me da miedo, insoportable quizá aguantar tanto dolor, sino ¿Por qué lo hacen? No lo entiendo, o sí, es la vida, que a algunos les da vida y a otros se la quita, claro, ya lo entiendo, ¡Coño! Es que unos tienen una puta flor en el culo y a otros se la meten por el culo pero con espinas y todo.
Me da escalofrió, me siento sola, ¿a nadie más le pasa?

jueves, 21 de octubre de 2010

Redención

José Angel López Jiménez
La habitación es más grande que el universo y en unos segundos mengua hasta el tamaño de una caja de zapatos. Me tiendo en el suelo buscando el ángulo correcto para ver por la ventana sólo el cielo rojizo, libre de la horrenda visión de las antenas de televisión y la ropa tendida, de los edificios mustios y los sueños beodos. El ruido y la contaminación de las alimañas que viven fuera infectan sin piedad mi mundo, pringando las paredes con su hedor negro de aceite quemado.
(La decisión está tomada)
Contemplé la cárcel que había construido ladrillo a ladrillo, barrote a barrote, para cumplir la cadena perpetua a la que me había condenado. Los presos caminan encadenados a la rutina, abúlicos y cadenciosos, atusándose el pelo y mirándose en el espejo a cada instante. Unos detrás de otros, con paso firme, buscando la redención que sólo les llegará con la muerte.
¿Cuántas decisiones había tomado en mi vida con libertad?
Ninguna.
(Ya no hay vuelta atrás)
Agarro el cuchillo con fuerza, me tiemblan las piernas.
Acerco la hoja a la garganta, tengo que atravesar la yugular de un corte.
Tengo miedo.
Siento abrirse la piel en dos, cómo los músculos se hienden y se fracturan los huesos. Trozos de epitelio se caen al suelo, otros, muy pequeños, flotan en el aire.
Y la sangre fluye.
Lo primero en evaporarse es la infancia. Mis padres, mis hermanos, mis abuelos, los meses en la playa haciendo castillos de arena, los lápices de colores, el amor blanco e infantil por mi profesora…
Cada latido de mi corazón destierra la sangre caliente al exterior.
Después olvido las matemáticas, la universidad, la historia, los teoremas, los idiomas, montar en bici y todos los libros que he leído. Se desvanecen los consejos que no pedí y todas las decisiones que tomé.
Un dulce temblor viaja de los pies a la cabeza. La debilidad conquista poco a poco mi cuerpo.
Desaparecen las promesas incumplidas, las mujeres, las novias, los amigos, los horarios, los logros y los fracasos. Las personas que pasaron por mi vida ya no existen en mi cabeza.
(Percibo los colores como si tuviesen sabor)
La luz del atardecer ilumina la habitación, que ya no es grande ni pequeña, es hermosa.
Sólo me queda limpiar la sangre del suelo y las paredes, lavar las cortinas y disfrutar de mi libertad.
(Ellos)
Se retuercen como los caminos de una montaña para seguirme con sus miradas, los comentarios despectivos son la nueva sangre que fluye por mis venas.
Percibo su miedo y me gusta.