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jueves, 30 de septiembre de 2010

La lista

Susana Armengol

El listín de direcciones manchado de sangre comparte mesa con una botella de cava, una copa de cristal, tres velas que iluminan el rostro de Daniela y el revólver. Un brindis por cada venganza consumada. Ha sido una semana dura, sin apenas dormir ni comer. La lista era larga. Muchas visitas, muchas balas. Su padre fue el primero, por cercanía nada más, con lo fácil que hubiera sido darle una infancia feliz. Salud. Alejandra la manipuló durante tantos años. Salud. Cuanto egoísmo. Y, al final, la encontró en la cama con su novio de la universidad. Salud. Es como si a la gente le resultara más fácil hacer el mal que el bien. ¿Cúal era el mote que pusieron a su jefa en la fábrica de envasado? Esa puta. Salud. Repasando la lista se ha bebido casi toda la botella, tanto daño la han hecho, tantos lo han pagado. Y el pobre Isidro, no era un mal tipo pero en cuanto le contó hace dos semanas lo del embarazo, desapareció. Salud. Una última bala para el Creador, culpable de abandono existencial. Anticipa el brindis y deposita la copa sobre la mesa. Se introduce el cañón en la boca, cierra los ojos, coge aire y aprieta el gatillo.

martes, 11 de mayo de 2010

Pecados (6 y 7)

Susana Armengol

AVARICIA

Jamás se ha visto a un hombre tan perfectamente bronceado. Su trabajo le cuesta mantener esa piel dorada y brillante cual metal precioso. Termina su jornada laboral y se marcha derecho a la piscina de la urbanización. Aprovecha unas cuatro horas de sol diarias bajo una capa del más potente bronceador del mercado. No lee libros para evitar que su sombra deje marcas de piel blancuzca en su cuerpo, ni siquiera se pone las gafas de sol. Su piel morena aumenta las probabilidades de éxito con las mujeres y eso, tratándose de un hombre tan poco atractivo, hay que explotarlo. Midas se ha vuelto loco, comentan las vecinas consternadas, lo de las sesiones de rayos uva todo el invierno, a pesar de ser una costosa excentricidad que casi cambió su nacionalidad nórdica en cubana, tiene un pase, pero no hacer caso de las quemaduras, ni curarse las erupciones cutáneas que le han cubierto entero ralla el masoquismo, ¡es qué ni siquiera parece ver que se ha convertido en un monstruo verrugoso que va dejando un reguero de piel muerta y dedos calcinados por toda la comunidad!.

PEREZA

Qué no me levanto, estoy cansado, necesito unas vacaciones. No, merezco unas vacaciones. Pero cariño, hace días que te esperan en el trabajo. Tu despacho está vacío y la gente quiere saber por qué. Yo ya no sé que decirles. Pues diles la verdad, que estoy descansando. Con lo bien que estaría yo pescando. ¿Descansando? ¿Quieres que atienda a los medios y les diga que mi marido, el Presidente, está descansando?. Te lo agradecería mucho, si. Y que hablarás en un tono más bajo también. Pues no me he convertido en Primera Dama para escusar a mi marido porque no le gusta madrugar. !Hazlo tú¡. Está bien, me levanto, sólo cinco minutos más.

jueves, 29 de abril de 2010

Pecados (4 y 5)

Susana Armengol

GULA


Era una ansiosa, por su manera de comer, se la veía a la legua. ¿Por qué lo dices?¿Comía mucho? Sí, a cada rato la pillabas sacando un tupper del cajón de su escritorio y, agachada detrás del ordenador para que el resto de la oficina no la viera, se metía en la boca tres o cuatro trozos de una especie de carne encebollada liberando un olor a grasa quemada repugnante. ¿Y siempre comía lo mismo?. Esa última semana sí. Después no lo sé, la detuvieron. Desde que la policía nos comentó lo del cuerpo de su compañero de piso repartido entre el baño y la nevera, no hemos vuelto a ser los mismos carnívoros.

ENVIDIA

A las once de la mañana las madres salen a pasear con sus pequeños. La zona residencial incluye un parque vigilado al final de la calle de chalets de lujo. Frente a los columpios, se ha instalado un chiringuito ibicenco especializado en cócteles y desayunos. Al otro lado, un polideportivo provisto de guardería permite a las amas de casa con asistenta fortalecer sus glúteos. ¡Qué grandes están tus niños!, ¡Qué guapos los tuyos!. ¿Estás mas delgada? ¿Tú te has cambiado el pelo, no? Oye, ya me ha dicho mi marido que han ascendido al tuyo en el trabajo, enhorabuena. Pues chica, a mi me ha comentado el mío que el tuyo esta encantado con su nuevo coche, que lujazo. Y así se despiden y prosiguen cada una su camino. Menudas arrugas tenia la muy vacaburra. No sé como permiten criar niños a borrachas muertas de hambre como ésta.

martes, 27 de abril de 2010

Pecados (3)

Susana Armengol

IRA

Un dolor punzante le despierta, es viejo conocido del abuso. ¿Qué ha pasado? ¿Y esta sangre? Todo está lleno de manchas resecas, sus manos, el sillón, la pared del pasillo. Se palpa el cuerpo pero no encuentra más que unos leves arañazos en el cuello y los brazos. Entonces, no es suya. Intenta recordar pero navega por lagunas de doloroso olvido. La lámpara de pie echa añicos le trae un flash de gritos, golpes, vómito, llanto desesperado y odio incontenido. Se derrumba al ver la cama vacía, abre los armarios, no falta ropa, tendrá que volver a llamar a los hospitales para encontrarla y pedirla perdón. Para que vuelva a casa, porque si esta vez no vuelve, él se morirá de pena. La necesita tanto, tanto que sólo pensar en su ausencia le vuelve loco. El pánico le atenaza la garganta y bloquea sus lágrimas arrepentidas. ¿Quién es ese que aparece para destrozarlo todo? Ese no es él, tiene su cara, su voz y su cuerpo pero, sin duda, es otro. ¿Cómo exorcizarme si vuelve? Para protegerla a ella, en realidad. Entre las botellas tiradas encuentra una que no está vacía y busca el germen. Observa el líquido esperando encontrar nadando en él algún gusano que hará crisálida en su estómago y, en unas horas, nacerá el monstruo, y se extenderá como un cáncer hasta poseerle entero. Pero por más que agita la botella no encuentra nada que matar, nada.

sábado, 24 de abril de 2010

Pecados (1 y 2)

Susana Armengol

LUJURIA

Mientras ardo en fuego y azufre pienso en tus pechos al mismo tiempo que en tus ojos. Poco importa que me recuerden una y otra vez que, como súcubo que soy, he de devorar a los hombres que me miran con lascivia cuando me apoyo en la barra para que me sirvas otra copa, poco importa...

SOBERBIA (de Proverbios 6:16-19)

Estiró el brazo, giró el cuerpo y tensó su musculatura cual Discóbolo, aspiró profundamente y lanzó el boomerang arrancando gemidos de sorpresa del pueblo entero, presentes todos los aldeanos en la plaza para ver con sus propios ojos el extraño instrumento traído desde tierras donde, según les ha contado el estudioso, los animales devoran a los hombres al menor descuido. Ya ven regresar a lo lejos el objeto volante, se arrancan vítores y aplausos para el viajero que estira un cuello de afán protagonista y enaltece la mirada dirigida al populacho. El arma afilada desgarra su garganta y la cabeza cae al campo de centeno, entre el clamor del abnegado público.

jueves, 25 de febrero de 2010

Mantidae

Susana Armengol

La cópula despierta en mí un voraz apetito, pero quiero contener el éxtasis y el ansia hasta el final. Observo la cabeza de mi alimento. Mantengo sus brazos aferrados a mis caderas mientras cabalgo sobre él cada vez más rápido, con más fuerza. Sus jadeos aumentan y cuando cierra los ojos en una mueca de dolor me abalanzo sobre su cara al mismo tiempo que nuestros cuerpos se convulsionan abandonándose a espasmos de placer. Tras el acto de degustación me enciendo un cigarrillo sobre esta cama, su mortaja. Mi amante se arrastra decapitado y moribundo buscando una salida. ¿me llamarás mañana?, no contesto, para qué, mañana estarás muerto.