Ojosdepato y Corchopan
1.
ARONDATO: de la familia de la hipotenusa y el triángulo isósceles, sus lados cóncavos confunden a los aritméticos.
JARCA: animal muy usado para cruzar los ríos de la península.
Eusebia y Financio se dirigían al pueblo de los panes. Aunque no eran aritméticos no comprendían cómo habían fallado en el cálculo del arondato. Según el itinerario trazado, tendrían que haber cruzado Ríopestañas hacía dos días y, sin embargo, arrastraban a la jarca con paciencia por las estepas ibéricas, con lo que le costaba andar fuera de los ríos. Según la mediana hipotenusa, el cóncavo lado trazado en su mapa, esto es, el arondato, debía ser proporcional al extremo más corto del triángulo isósceles detallado por los sabios de la aldea que herraron a su jarca. Así, confundidos, se miraron y decidieron entrenarse en el tiro con onda.
2.
FABRICOLA: pegamento que dura tres horas.
PINÁNCULO: especio de pino que crece en el culo de los guardas forestales.
Un din don guardia forestal se cruzó un din dan bosque en un don día. Doliale un pinánculo muy arraigado que tenía y no podía sino arrascarse por el gran picor que le producía. A cada paso que daba a din don guardia el pinánculo más le crecía y pensó en una estrategia para poder librarse de él. Vio una piedra en el din don camino pero sentar en ella no pudo así que parose a reflexionar larga y tendidamente.
¡Eureka! pronunció al fin din don guardia, en su bolso de trabajo portaba una barra de fabricota. Miró la piedra, miró su culo y pegó una ramita del pinánculo en la piedra del don camino. Empujó con din don fuerza cuando en tres horas estaba bien fijado el pegamento. Hace ya más de tres meses que din don guardia sigue al lado de esa piedra, al lado del din don camino y con un buen tronco saliéndole del culo.
3.
VISOJO: dícese de la hoja del arbusto cuyos frutos pareados parecen ojos.
Era tan pequeño, tan pequeño, que era insignificante al lado de aquellos baoabs de hojas enormes y galantes. Era delgado y de su tronco sólo salía una ramita también bastante insignificante. Los baoabs se reían y se burlaban del pequeño visojo día tras día. Pasaron años, siglos y minuetos. No puedo olvidar como petrificados los baoabs habían quedado cuando, un buen día, los frutos del visojo florecieron, miraron a los árboles grandes y acto seguido quedaron con los bromos petificios.
4.
LEOSTERA: dícese de una mujer muy salvaje, muy leona y con chistera.
En los bosques del norte de esta comarca, encontró Discanelo fluidos extraños sobre los troncos de los viejos árboles. Cómo quiso investigar a quién pertenecían terminó como conejo en el interior de la chistera de Leostera, la muy leona, donde vivió durante tres años tomando nota de sus salvajes quehaceres.
5.
MIMBRANCIO: instrumento de mimbre y branquias de anguila que suena acercándolo a una cascada.
Un mismo sonido que un viento arrastraba cubriendo toda una montaña. En el río, bajo una cascada, Guerflin, un hombrecillo de orejas puntiagudas tocaba el mimbrancio tan dulcemente que conseguía enamorar a las ranitas que había alrededor, embelesando a todo ser viviente.
Pero sus sonidos no eran de amor, eran de angustia, de agonía que crecía cada día en su corazón. Los Plerpot habían destruído su poblado dejándolo desolado, el único superviviente era él. Tocaría y tocaría hasta que la última gota de sangre que sude por su aliento lo tumbe, dándole muerte.
6.
RISEDA: en la antigua china dícese de la pitonisa que vestida de seda del futuro se reía.
Preocupado y silencioso había emprendido Lee Xan el camino al oráculo. La tragedia acechaba a su aldea y había sido elegido para averiguar su destino y poder cambiarlo. Una noche en que no podía dormir porque se encontraba perdido escuchó una risa traída por el viento. Asustado, medio dormido, se puso en pie mirando el cielo, entonces de una lechuza escuchó: ¡Riseda! ¡Riseda! Y Lee Xan comenzó a temblar y a reírse a carcajadas ahogando en el aire la otra risa. Comprendió y no buscó más.
lunes, 24 de noviembre de 2008
jueves, 13 de noviembre de 2008
el hijoputa
chaval
El hijoputa habia estrenado unas gafas de tonto de los cojones ke te cagas. le habían costado dos mil duros asi ke las llevaba en la cara contento y guapo como un hijoputa ke era. bien estirao y con pinta de jilipollas pero a el se la sudaba. ke iba a hacer era un palurdo conestilo. tres cientos coños le perseguian por el dia y seis cientos por la noche: por la noche era realmente un hijoputa de primera. pa verle visto consiguiendo los dos mil duros, o ke te pensabas milindres, este hijoputa no es un pelma de esos ke tu conoces y ke se la menea por ai con la mirada perdida. pa verle visto la mano abierta, buena oxtia la vieja al suelo a 50 metros del cajero tu. ya esta los dos mil duros en el bolsillo la vieja en el suelo. alla mierda keda atrás . si te digo keste es un hijoputa de los de aquellos tu. mira ke te salta a voz de ya si le jodes algo ya sea poco o sea lo ke sea. alla te salta y te reza antes y despues te escupe, ke es un maska tu te lo digo. pero mira ke ya hace dos días que le trinke allí donde juegan a ke te rompo. iba yo con mi pincha porke le andaba buscando ke yo no suelo llevar grescas y alli le vi y con sus cabrones hacían el mal. joder la sangre hervía en mis venas pinchadas y le salte todos mirando mis vueltas acojonados ke saben ke yo si voy kemo y le rebane mientras corrian vacios de valor y me sente a su lado viendo la sangre del hijoputa y le puse las gafas ke le habían saltado pa ke me viera bien y antes de su ultimo y jodido suspiro le dije no jodas a la vieja tu. aun me da la comida perro.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Mariola
jminúscula
Los guantes y el gorro, los calcetines y las botas, el abrigo, el jersey y los pantalones, esa camiseta interior tan calentita y los leotardos, el sujetador y el tanga, ay Mariola, aire frío en estas calles en invierno. El escobón y la pala, el carro con sus cubos, ya estás lista para trabajar Mariola.
Barrer, barre poco y mal pero Mariola habla con Antonio el borrachín, escucha a Pepe el parlachín, con Asun trata de comidas, se para con Joaquina, habla con los negros, con los blancos, se preocupa por los chinos, por la bruja, por la puta y por el anarquista de la esquina, se para con lamari, con la choni, con el toni, con la jeni y con el jony, a los fumetas del parque les dice: No fuméis tanto que os vais a quedar tontos; a los estudiantes de la biblioteca les comenta: No estudies tanto que os vais a quedar tontos.
Cuando acaba la jornada, ya en casa, se quita los guantes, el gorro, los calcetines y las botas, el abrigo, el jersey y los pantalones, esa camiseta interior tan calentita y los leotardos, el sujetador y el tanga, y se pone ese pijama que a mí me gusta tanto, ay Mariola. Enciende un porro y abre un libro.
Los vecinos de la zona donde trabaja Mariola han decidido limpiar el barrio entre ellos. Les gusta Mariola.
Los guantes y el gorro, los calcetines y las botas, el abrigo, el jersey y los pantalones, esa camiseta interior tan calentita y los leotardos, el sujetador y el tanga, ay Mariola, aire frío en estas calles en invierno. El escobón y la pala, el carro con sus cubos, ya estás lista para trabajar Mariola.
Barrer, barre poco y mal pero Mariola habla con Antonio el borrachín, escucha a Pepe el parlachín, con Asun trata de comidas, se para con Joaquina, habla con los negros, con los blancos, se preocupa por los chinos, por la bruja, por la puta y por el anarquista de la esquina, se para con lamari, con la choni, con el toni, con la jeni y con el jony, a los fumetas del parque les dice: No fuméis tanto que os vais a quedar tontos; a los estudiantes de la biblioteca les comenta: No estudies tanto que os vais a quedar tontos.
Cuando acaba la jornada, ya en casa, se quita los guantes, el gorro, los calcetines y las botas, el abrigo, el jersey y los pantalones, esa camiseta interior tan calentita y los leotardos, el sujetador y el tanga, y se pone ese pijama que a mí me gusta tanto, ay Mariola. Enciende un porro y abre un libro.
Los vecinos de la zona donde trabaja Mariola han decidido limpiar el barrio entre ellos. Les gusta Mariola.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Frente a esta máquina
sergio
Frente a esta máquina,
ante esta máquina mis segundos se hacen arena
arena que no obstruye esta máquina,
esta máquina que hace de mis dedos cables de la máquina,
de mis venas flujo de búsquedas que llevan
al ocaso de la luz, en mis ojos
astros que rotan en su bóveda,
pálida aventura de una inteligencia nueva,
progreso que abrasa la tierra pasada;
frente a esta máquina, solo, oigo su respiración:
el ventilador no ahoga el zumbido íntimo de su esencia mecánica;
frente a esta máquina me reseteo como un incendio que renace
oponiéndose a la ceniza amiga,
hay un lamento que es como un crujir de dientes
hay un lamento que no nace en mi ser ni esta solo ante la máquina
hay una oxtia en la boca llena de dientes tristes de leche
hay balbuceos que recuerdan un canto a la madre muerta,
a la máquina que contempla su imagen atónita.
ante esta máquina mis segundos se hacen arena
arena que no obstruye esta máquina,
esta máquina que hace de mis dedos cables de la máquina,
de mis venas flujo de búsquedas que llevan
al ocaso de la luz, en mis ojos
astros que rotan en su bóveda,
pálida aventura de una inteligencia nueva,
progreso que abrasa la tierra pasada;
frente a esta máquina, solo, oigo su respiración:
el ventilador no ahoga el zumbido íntimo de su esencia mecánica;
frente a esta máquina me reseteo como un incendio que renace
oponiéndose a la ceniza amiga,
hay un lamento que es como un crujir de dientes
hay un lamento que no nace en mi ser ni esta solo ante la máquina
hay una oxtia en la boca llena de dientes tristes de leche
hay balbuceos que recuerdan un canto a la madre muerta,
a la máquina que contempla su imagen atónita.
martes, 21 de octubre de 2008
El escondite
Sergio
Entraba luz por los agujeros de la caja que servían de asa. Dentro Iman respiraba el olor a cartón. Le resultaba confortable su escondite. Oculta de las otras niñas que jugaban y del resto de personas que pasaban cerca de ella, secreta, aislada, se encontraba a gusto. Escuchaba breves diálogos y gritos de las niñas en el exterior que se nombraban cuando eran descubiertas. Algunas se negaban a salir de sus escondrijos porque no habían sido identificadas correctamente. Ella contenía la respiración y se concentraba en no rozar la caja al cambiar la posición de las piernas agarrotadas por la prolongada inmovilidad.
Entraba luz por los agujeros de la caja que servían de asa. Dentro Iman respiraba el olor a cartón. Le resultaba confortable su escondite. Oculta de las otras niñas que jugaban y del resto de personas que pasaban cerca de ella, secreta, aislada, se encontraba a gusto. Escuchaba breves diálogos y gritos de las niñas en el exterior que se nombraban cuando eran descubiertas. Algunas se negaban a salir de sus escondrijos porque no habían sido identificadas correctamente. Ella contenía la respiración y se concentraba en no rozar la caja al cambiar la posición de las piernas agarrotadas por la prolongada inmovilidad.
Era fantástico estar allí dentro. Sentirse invisible en la plaza llena de gente le producía una extrañeza de si misma. Cerraba los ojos y quedaba más vulnerable a sus propios pensamientos. Éstos comenzaron a transportarla a los tiempos en que los hombres vivían en cavernas. Sintió frío. Percibió humedad, quizá de su mismo aliento y de la transpiración de su piel. Sentada con las rodillas flexionadas hundidas en el pecho, recordó a su perrita Almendra nerviosa en el interior de la jaula de viaje. Imitó su forma de llorar, esos quejidos agudos contrayendo la garganta y, de repente, notó ganas de orinar. Contuvo el impulso de salir fuera ladrando y lloriqueando y se llamó tonta a si misma: por ese juego de su imaginación podría haber sido descubierta.
Durante largos segundos o quizá minutos se esforzó en no pensar en nada. Intentó dejar en blanco su mente. A través de los ojos entornados se fijaba en las rugosidades del cartón. Pronto sintió hormigueo en las plantas de los pies y las voces y los otros sonidos del exterior fueron perdiendo viveza e iban quedando en sordina, como distantes, llegando de otra realidad que se alejaba. Su cuerpo comenzó a relajarse. Separó las rodillas, adelantó los pies, clavó los codos, levantó la cabeza, la caja comenzó a ceder a la presión, se deformó levemente. Escuchó a Sucra gritar ¡ahí hay alguien!, y también a Lucía ¡tiene que ser Iman o Norah!. Imán levantó la caja y volcándola hacia atrás quedó bruscamente en pie ante sus dos amigas. Se miraron con los ojos muy abiertos. Ninguna pronunció palabra. Imán corrió hacia su casa con la esperanza de que su madre sí la reconociese.
lunes, 13 de octubre de 2008
No va a detenerse
Sergio.Entre un montón de papeles escritos movía los ojos y ya se mareaba. Letras frases nombres adjetivos indicaciones preguntas casillas escriba en letra de imprenta notas a pie de página letra pequeña números entre paréntesis subrayados cursivas negritas condicionales afirmaciones exhortaciones. Hizo una pelota y lanzamiento a través de la ventana. Cerrando la puerta tras de sí un estruendo en la escalera intencionado. Ella bajando su mano en cada timbre ojos en las mirillas no giran los pomos. Ella ríe ríe ríe y su juicio intacto. Sentada los peldaños fríos pero los papeles imposibles qué locos los han creado y se tumba y locos grita locos. Vecindad cada cual en su casa encierro ajena a todo pero el miedo y los teléfonos con bocas pegadas. En la calle aquellos autorizados a sentirse dueños del orden con armas uniformes autorizados a detener la alegría de amarse a sí misma lo suficiente que aparece por el portal y no va a detenerse no va a detenerse ella no va a detenerse.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Lo natural
Había hecho los calentamientos y estirado en el vestuario, mientras rezaba el rosario, besaba el medallón de oro con la imagen de la virgen de su pueblo que siempre llevaba colgado en el cuello. Vestido de traje de luces rosa y amarillo, esperaba impaciente pero sereno las cinco de la tarde, hoy iba a ser su día.
El Niño de Rancio esperó en el coso al toro, enfrente de la puerta de los toriles, una rodilla hincada en la arena, la otra pierna con el pie firmemente plantado en el suelo. Se abren las puertas, de cara viene corriendo un morlaco de 600 kg, lucero, de cornamenta cornigacho, negro azabache, que como una locomotora se lanza hacia la muleta roja del torero, impecable puerta gayola. El toro bravo y bueno en la muleta se deja torear, parece un baile, cada muletazo dibujaba en la arena un cuadro de valentía.
Esta era su tarde, se metió entre pitones para rematar por el toreo de cercanías, esta era su tarde, tenía que arriesgar, esto es una danza, y yo un bailador; tuvo una cornada perianal de entrada de 10 centímetros, el toro le lanzó por los aires hasta dos metros, cuando calló le golpeó con la testa mientras le revolcaba por toda la plaza, la cuadrilla intentaba despistar al toro con sus pálidas muletas rosas, el morlaco de 600 kg, le pisó el pecho hundiendo todas las costillas del torero, y cuando le pisó la cabeza sonó un crujido que, junto con último suspiro del artista, formaron un pasodoble.
Las médicos solo pudieron certificar su muerte, tenía heridas incompatibles con la vida. Esta tarde, en la fiesta nacional, murió la bestia.
El Niño de Rancio esperó en el coso al toro, enfrente de la puerta de los toriles, una rodilla hincada en la arena, la otra pierna con el pie firmemente plantado en el suelo. Se abren las puertas, de cara viene corriendo un morlaco de 600 kg, lucero, de cornamenta cornigacho, negro azabache, que como una locomotora se lanza hacia la muleta roja del torero, impecable puerta gayola. El toro bravo y bueno en la muleta se deja torear, parece un baile, cada muletazo dibujaba en la arena un cuadro de valentía.
Esta era su tarde, se metió entre pitones para rematar por el toreo de cercanías, esta era su tarde, tenía que arriesgar, esto es una danza, y yo un bailador; tuvo una cornada perianal de entrada de 10 centímetros, el toro le lanzó por los aires hasta dos metros, cuando calló le golpeó con la testa mientras le revolcaba por toda la plaza, la cuadrilla intentaba despistar al toro con sus pálidas muletas rosas, el morlaco de 600 kg, le pisó el pecho hundiendo todas las costillas del torero, y cuando le pisó la cabeza sonó un crujido que, junto con último suspiro del artista, formaron un pasodoble.
Las médicos solo pudieron certificar su muerte, tenía heridas incompatibles con la vida. Esta tarde, en la fiesta nacional, murió la bestia.
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